Guild Wars 2 Base de datos

Me reuní con Sayida en las playas de los Claros Custodiados. Rytlock era el único aliado que había sido capaz de reclutar; Canach andaba demasiado liado con los clientes alborotadores de la taberna y a Isgarren parecía habérselo trabajo la tierra. Sin tiempo que perder, ascendimos la colina y nos dirigimos tierra adentro. Mientras escalábamos, nos vimos acosados por montones de cangrejos. ¡Como bien señaló Sayida, esas pérfidas criaturillas llevaban acosándonos desde antes de tocar tierra firme! Y resultó no ser una coincidencia... Por fin alcanzamos a Sebb y Kuda en un claro de la ladera. La cosa se antojaba demasiado idílica para ser verdad: Sebb y Kuda, aparentemente sin protección. Inexplicablemente, Sebb se afanaba en enterrar unos artefactos en la arena. Interrumpimos a Sebb justo antes de que pudiera intentar cualquier experimento que tuviera planeado..., pero improvisó. Lanzó el último artefacto en nuestra dirección y se largó. Antes de que pudiéramos ir tras él, una criatura gigante tipo cangrejo emergió del suelo, amenazándonos con sus inmensas pinzas tanto a nosotros como a Kuda. Kuda huyó despavorida, dejando a nuestro cargo el lidiar con esa criatura, de la que ya había oído hablar en las comunicaciones de la dirigente: Kela, Senescal de las Olas. Aprisionada con cadenas mágicas, Kela atacaba sin descanso. Sayida se percató de que la senescal no tenía totalmente el control de sí misma y que defendía ferozmente el artefacto lanzado por Sebb. Pensado rápidamente, se nos ocurrió desenterrar los artefactos que Sebb había enterrado en el claro en un intento por entregárselos a Kela para calmarla, en vez de enzarzarnos con ella en una lucha a muerte. La idea de Sayida parecía funcionar, así que perseveramos. Finalmente, conseguimos recopilar suficientes artefactos como para calmar a la senescal. Con Kela sometida, nos recompusimos y tratamos de hacer encajar las pistas y la información que habíamos descubierto sobre la misión de la Inquisa. Los artefactos que Sebb había enterrado incluían libros antiguos, tablas ancestrales y una esquirla... Y fue ahí cuando todo cobró sentido. La esquirla era un fragmento de piedra sombría. El sutil rastro de magia ya conocida que sentí cuando llegamos a aquel lugar... ¡era magia de los videntes! E Isgarren, justo la persona con más papeletas de saber más del asunto, estaba totalmente desaparecido. Tras un vano intento de contactar con Isgarren por el comunicador, decidimos seguir la pista de los artefactos de Sebb y continuar tierra adentro. Sayida y Rytlock se adelantaron para ayudar a montar un campamento. ¿Dónde estaba Isgarren? Llevaba comportándose de un modo extraño desde que habíamos pisado la isla. Una isla con la que, de algún modo, su gente parecía estar familiarizada. Y tenía que desaparecer cuando más lo necesitábamos. Por no hablar de ese director, Vloxx. ¿Realmente lideraba la Inquisa en Castora? En nuestra cabeza rondaban todo tipo de interrogantes. Era hora de adentrarnos en la isla para recabar respuestas.