Regla número uno: No tengas miedo a mancharte las manos, tú métete a saco y trastea con todo. ¡Probablemente no te acabe matando!
—Si traquetea, ajústalo.
—Si está pegajoso, límpialo.
—Si echa chispas, reconéctalo.
—Si hace clics, sustitúyelo.
Regla número dos: No te ralles con minucias, con que funcione cuando el cliente se lo lleve, estamos bien.
Si el arreglo se te complica, pásaselo a los de I+D y que ellos se rompan la cabeza.