Guild Wars 2 Base de datos

Me aventuré al puesto avanzado de caza para reunirme con la maestra lancera Valle Espinado. Me habló de la misión del puesto avanzado como centro para proteger la flora y la fauna y para preparar las bestias cazadas para alimentar a la aldea. También me habló de la filosofía de los habitantes de las tierras bajas de tomar solo cuanto puede compensarse y de la importancia de forjar lazos para la supervivencia. Por ello, me animó a pasar tiempo con la criatura errante que vaga libremente por los alrededores. No dijo nada, en cambio, de a qué se debía que me hubieran invitado a ese lugar. Tanta cautela al respecto no ha ayudado a acallar mis sospechas, precisamente, aunque, por el momento, supondré que no es más que precaución por su parte. En todo caso, aproveché la oportunidad para familiarizarme con el puesto avanzado y los alrededores. Me topé con otro miembro clave del consejo, el maestro de caza Cráter Inmenso, cuidando del redil de garrabélicas. Tras echar una mano aquí y allá por el puesto avanzado y pasar tiempo con la criatura errante, regresé adonde estaba Valle Espinado, esta vez con la intención de obtener respuestas claras. Y recibí respuestas, desde luego. Para empezar, las indagaciones de Malice resultaron de lo más acertadas. Los retazos de información que recopiló sobre los forasteros y las preocupaciones de los kodan son totalmente válidos y apremiantes. Según Valle, una partida de caza liderada por la maestra de garrabélicas Gracia Ardiente partió en busca de información sobre uno de los forasteros y su paradero. Echando la vista atrás, es verdad que parecía con los nervios a flor de piel durante la reunión del consejo de los habitantes de las tierras bajas. Su aprensión parece perfectamente justificada, sabiendo ahora lo que ocurrió después. Valle dijo que, desde que el grupo partió, el consejo no había podido contactar con Gracia Ardiente ni ninguno de los exploradores que la acompañaba. Y, hasta el momento, todas las búsquedas por los parajes cercanos han resultado fútiles. Tras relatarme la difícil situación, Valle Espinado me pidió ayuda para dar con los exploradores desaparecidos. Yo, por supuesto, me he prestado a ello, al igual que Caithe y Malice. Mi plan es aventurarme a zonas salvajes cercanas en su compañía para proseguir con la búsqueda. Aunque no conocemos el entorno tan bien como los habitantes de las tierras bajas, hemos demostrado una gran habilidad siguiendo pistas. Si somos capaces de encontrar algo, lo que sea, que nos guie en la buena senda, tal vez podamos rescatar a los exploradores de los peligros que acechan. Por si la situación no fuese ya complicada de por sí, Valle me alertó de una espesa niebla que se extiende desde las aguas. Escasa visibilidad es lo último que necesitamos, aunque contemos con la ayuda de una criatura errante. Pero no hay tiempo para dejarnos desalentar por las dudas. Hay que salir, empezar a buscar e ir adaptándonos sobre la marcha. Los exploradores no pueden permitirse ningún titubeo por nuestra parte. ***