Braham se puso en contacto con nosotros y nos informó de más actividad del dragón de hielo cerca de unos asentamientos kodan, así que nos dirigimos allí para ayudar. Kasmeer se nos había adelantado por minutos y ya estaba reclutando refuerzos de nuestra creciente lista de aliados.
El santuario kodan estaba asediado por la Legión de la Escarcha de Ryland, que acababa de cobrarse una victoria marginal en el Lago Doric, donde había convertido a inocentes en soldados congelados. No teníamos ni idea de qué haría aquí, pero sí la certeza de que no sería nada bueno.
Después de ayudar a evacuar a los lugareños, nos unimos a los kodan y nos dirigimos al santuario de la Lechuza, ya que Braham percibía un inmenso dolor en dicho espíritu de la naturaleza, y eso teníamos que investigarlo. Toda la zona había sido arrasada por la Legión de la Escarcha y, cuanto más nos demorásemos, más poderoso se volvería Jormag.
En el santuario, Ryland estaba absorbiendo la magia de la Lechuza, que se había mantenido oculta de la mirada de Jormag. Desde que volvió a despertar por obra de Braham, se había convertido en objetivo del dragón anciano y estaba totalmente indefensa. Pero, en vez de sucumbir a la presión del dragón de hielo, la Lechuza eligió sacrificarse para evitar que hubiese un cambio en el equilibrio. Los demás espíritus aún corren el riesgo de que los corrompa, así que debemos averiguar cómo protegerlos del poder del dragón.
Una vez que despachamos a sus subordinados, Ryland se escabulló del campo de batalla y afirmó que no era más que un contratiempo temporal. Provocó a Braham y al resto de nosotros diciéndonos que disfrutásemos de la victoria, porque la próxima vez no tendríamos tanta suerte.
Pero esto no parece en absoluto una victoria. Jormag, con la ayuda de Ryland, está cobrando ventaja y creando un poderoso ejército. Nosotros hemos perdido a la Lechuza y los espíritus que quedan corren peligro. Y Braham está tan confuso como siempre. Su conexión tanto con los espíritus como con los destructores de Primordus lo tiene entre la espada y la pared. Aunque quizá él sea la pieza que falta en este rompecabezas, la que nos ayudará a solucionar este embrollo.