Saqué a Braham de la cárcel, pero las cosas se torcieron enseguida. Vimos que había perdido su arco. Entonces Rytlock se presentó a informar de inquietantes señales de tensiones raciales y violencia entre sus compañeros charr. Dado que Braham se iba en busca de su arco, Rytlock y yo nos reunimos con Bangar y Crecia para abordar el trasfondo de hostilidad racial entre algunos de los charr en la celebración. La violencia ya se había desatado en algunas zonas, y a Rytlock lo preocupaba que una escalada pudiera poner en peligro el tratado entre los charr y las demás razas. La reacción de Bangar se convirtió enseguida en algo personal: él y Rytlock parecen guardar algún antiguo y profundo resentimiento. Su enfrentamiento llegó a las manos, pero al final Rytlock tuvo la sensatez de marcharse. Cuando nos fuimos del despacho de Bangar, Crecia nos sugirió a Rytlock y a mí que buscáramos pruebas sólidas de una amenaza para poder defender nuestro caso. Pero, antes de que pudiéramos empezar, Kasmeer llamó y me pidió reunirme enseguida con ella y el "imperator" de la Llama, Efram Salvegloria.