Me reuní con Sayida y los suyos frente a la entrada del Gran Salón del Creciente Acerado. Me puso grilletes y me escoltó al interior.
Sayida me entregó a la guarda Amala y, bajo la mirada de una multitud de despertados, engatusó a la guarda para que hiciera un brindis por Joko, ofreciéndole astutamente el grog "aderezado". Todo iba bien hasta que Taimi me llamó por el comunicador, provocando las sospechas de la guarda. Amala me sacudió en la cabeza y perdí el conocimiento.