Guild Wars 2 Base de datos

Cuando Rytlock llegó, los tres emprendimos la misión de adentrarnos en la basílica. Nos topamos con trampas casi de inmediato, cosa que Isgarren esperaba, al parecer, pero que no se molestó en mencionar. Poco después de eso, comenzamos a toparnos también con patrullas de la Inquisa. No es que cuenten con una presencia muy contundente dentro de la estructura, pero tampoco tienen intención de dejarla desprotegida. En nuestro descenso a las profundidades de la basílica nos topamos con más resistencia, tanto en forma de mecanismos de defensa de los videntes construidos para impedirnos entrar como de soldados de la Inquisa con ese mismo objetivo. También nos cruzamos con muchas señales de que ambos habían tenido sus más y sus menos: había muertos de la Inquisa por todas partes y montones de desvalijadores. Parece que la Inquisa los había contratado para despejar el camino y hacer saltar todas las trampas posibles. En la base de una gran escalinata plagada de defensas de los videntes hallamos las puertas a una gran sala custodiada activamente por otro contingente de la Inquisa. Una vez solventado ese escollo, nos dirigimos al interior. Esa última sala resultó ser una cripta que albergaba las tumbas de diversos videntes, cada uno de ellos enterrado muy respetuosamente con inscripciones rindiendo homenaje a su pérdida. Muchas de ellas estaban demasiado desgastadas para ser legibles, pero había una en particular que indicaba que había "perecido en el rito de divitium nava" y "sucumbido en el umbral de la divinidad", sin especificar qué significaba aquello. También había alguna mención a algo llamado "Ancora" que parecía vinculado a este rito. Nuestra investigación agitó un ensamblaje de los videntes enormemente blindado que había permanecido en estado latente cuando la Inquisa pasó por allí. Isgarren sugirió que era porque "esto está dirigido a mí", pero, como es habitual en él, no ofreció ninguna otra aclaración. Tras un largo combate, logramos deshabilitar el ensamblaje y por fin tuve ocasión de interrogar a Isgarren sobre lo que estaba ocurriendo. Aún estoy echando chispas mientras escribo esto, pero trataré de contenerme. Sabía desde el principio (o al menos "sospechaba meramente", si doy pábulo a su versión) que la Inquisa buscaba ese "Ancora", un báculo increíblemente poderoso que se usaba en el rito de divitium nava, un ritual de poder aún mayor empleado para crear a brujos. ¡Nosotros dando palos de ciego y él sin soltar prenda de todo eso! ¿Nos lo habría desvelado siquiera si no lo hubiésemos descubierto por nuestros propios medios? Dice que nos aclarará más cosas cuando regresemos al campamento, pero eso habrá que verlo. Tengo que contactar de nuevo con Vloxx. Creo que sus intenciones son buenas, pero la clase de poder que persigue... Hay que darse prisa. Aún queda tiempo de evitar una catástrofe, pero solo si damos con Ancora antes.