Guild Wars 2 Base de datos

Tras habernos adentrado en el bosque propiamente dicho, me reagrupé antes de nada con Rytlock y Sayida para poder planear nuestra próxima maniobra. Por desgracia, limar las tensiones existentes entre nuestros aliados en torno al campamento recién establecido era el asunto más urgente. Y, como siempre, esa responsabilidad recayó en mí. Hablé con el coronel Rheff, el contacto del Resguardo Astral a cargo del campamento, sobre la situación; tenía la sensación de que podría tener a todo el mundo contento si yo me aseguraba de que la base fuera segura y de que se recabase información sobre la zona. Me pareció buen trato. Localicé a unos cuantos de nuestros exploradores por la zona, y pudieron proporcionarme información suficiente como para hacerme idea de por dónde empezar. Reuní unas cuantas muestras de la magia ley local para la maestre Keadin, que esperemos que pueda iluminarnos mejor sobre las fuerzas en juego en este lugar. También di con Ember Forjamaldita; como de costumbre, tiene a la Legión de Ceniza pendiente de todo, mediante escuchas; debería ser útil para localizar a la Inquisa, al menos. Le eché una mano colocando algunos de sus dispositivos por la zona para ampliar la red. Cuanto más sepamos, mejor. La cosa tomó un cariz inesperado cuando fui a ayudar a Kiango y la Tripulación Ladina. No sé cómo, pero se habían topado con un gólem especial de la Inquisa, PTM, que no solo es afable, sino capaz de hablar y razonar. ¡Pero, en lugar de darse cuenta de la suerte que habían tenido con semejante hallazgo, estaban tratando de venderlo! Por suerte, pude convencerlos de que no lo hicieran. Lo malo es que PTM había sufrido daños en el proceso de su captura y voy a necesitar herramientas especiales del complejo de la Inquisa para acceder a lo que sabe. Partiré rumbo al complejo al caer la noche. Nada es fácil nunca. ***