De nuevo en compañía de Rytlock y Sayida, nos reunimos con Isgarren al pie del árbol que Sidony había mencionado. Pese a tener los sentidos embotados, Isgarren aseguraba haber oído el murmullo casi imperceptible de la llamada de Ancora en algún lugar bajo nosotros.
Después de buscar un rato, conseguimos dar con la entrada a la cámara. La puerta estaba cerrada a cal y canto por lo que Isgarren calificó de un encanto de equilibrio por capas, y luego explicó que había que desbloquear manualmente cada una de esas capas para poder acceder. Tras ocuparnos de todos esos niveles de seguridad, conseguimos abrir la cámara. Y nos aventuramos a su interior.
Era un espacio plagado de armas y artefactos antiguos de los videntes. Una vez determinamos que ninguno de los artefactos en nuestra presencia era el que buscábamos, Isgarren nos guio hacia una puerta de gran tamaño fijada con una pieza de piedra sombría. Incapaz de interactuar con la piedra directamente debido a la maldición de Sidony, Isgarren me pidió hacer lo mismo que hicimos en el barco: él canalizaría la magia de vidente latente a nuestro alrededor y yo me encargaría de recoger su esencia para depositarla en la piedra.
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