Las cosas no fueron como yo esperaba. Lo de infiltrarme en la base de la Inquisa sí que fue todo lo bien que cabía esperar; con cuidado y sigilo, logré desarticular las torretas que habían posicionado en torno a la zona interior del complejo. El plan pareció torcerse un poco cuando me encontré un campo eléctrico bloqueando el acceso al edificio principal, aunque pude dar con el panel de control correspondiente... tras deshacerme del ingeniero de seguridad de turno, claro. Mi presencia no había pasado desapercibida, sin embargo, y los refuerzos de Kuda estaban de camino. Pese a todo, tuve tiempo de entrar, hacerme con las herramientas de reparación y largarme.
Esperaba que la siguiente parte fuese más complicada, pero en vez de una sala plagada de efectivos de la Inquisa, encontré solo a uno: el director Vloxx, que se mostró sorprendentemente contento de verme. Me explicó que no quería matarme, sino que le gustaría contar con mi ayuda para "salvar nuestro mundo". Insistió en que no tenía tiempo de explicarse, pero que su único objetivo era "devolver el destino de Tyria a las manos de su pueblo". Y luego me desveló algo irritante: el Consejo Arcano no solo estaba al tanto de que la Inquisa había viajado a Castora, ¡sino que habían financiado la expedición! Tengo que enterarme de si Ludo tenía conocimiento de algo de esto.
Ojalá hubiese tenido tiempo de sacarle más detalles, pero se limitó a entregarme un dispositivo de comunicaciones, prometiendo que se mantendría en contacto e insistiendo en que la Inquisa no podía vernos juntos "aún". Antes de que pudiera objetar, ya había desaparecido, dejando en mis manos el librarme de los refuerzos de Kuda. Por suerte, di con las herramientas de reparación necesarias para PTM y salí de allí por un teletransportador cercano.
He parado un poco a recobrar el aliento, pero pronto emprenderé el regreso al campamento. Tengo ahora más preguntas que cuando me fui del Litoral del Naufragio. Esperemos que PTM pueda ofrecerme algún tipo de respuesta.
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