Guild Wars 2 Base de datos

Azzo: Estoy supervisando un encantamiento de varios días en la forja, de modo que esta carta dictada tendrá que bastar en lugar de una conversación privada. Preguntaste si planeaba extender una invitación a algún mursaat tras recibir mi breve lista para la cumbre. Permíteme que haga las debidas aclaraciones. Mis detractores verían mi omisión como un punzante desprecio, un error divisorio y egoísta en estos tiempos favorables, mientras bestias de gran tamaño y otras de su índole surgen del puerto de Tyria y amenazan la estabilidad de nuestro pueblo y la de otros. Me he limitado únicamente a aconsejar precaución y recato en lo que respecta a los mursaat. No carezco de empatía; su vínculo con Nayos fue cercenado y destruido, condenándolos a un mundo desconocido e inclemente. Tal vez recuerdes que aprobé que varias de sus mentes más destacadas e iluminadas estudiasen en los conservatorios de Stellis Quor bajo la tutela de nuestros mejores artesanos y practicantes de artes arcanas. En esos mismos años, construyeron Apavim —con una dosis de ayuda y orientación— y se les permitió enviar emisarios a nuestros simposios de más exposición pública para participar en discusiones. En pocas palabras, han progresado mucho en el tiempo que llevan aquí, que es relativamente poco. Sin embargo, cada vez exigen más, incluso cuando esos dragones antiguos siguen despertando nuevas ansiedades para todos. Aún tienen que contribuir, demostrarnos las bondades de nuestra inversión. Sin embargo, se dedican a llamar a los Olvidados y pedirles favores en cuanto cerramos lo más mínimo la mano. Me parece bastante revelador o, al menos, desconsiderado por su parte. Es decir, que no. Por ahora, los mursaat no recibirán una invitación a uno de nuestros puestos avanzados más sagrados. Tal vez algún día cambie de opinión. A pesar de lo que Isgarren pueda sugerir, no soy inmutable. —Decano Sidony