Es un error eso que dicen muchos de que los cazadores dañamos la naturaleza. Después de todo, ¿no formamos acaso parte de ella? Cuando rastreamos un ciervo a base de puro aguante, dándole caza solo cuando el agotamiento se apodera de él sin usar otra arma que nuestras manos desnudas, ¿no somos parte de la naturaleza entonces? ¿Por qué si no nos hace antinaturales un arco de madera y un tendón de animal?
La caza no es profanar la naturaleza, sino celebrar nuestra historia y nuestras tradiciones. Mientras no nos sobrepasemos cazando ni cometamos crueldades cobrándonos una presa, no hacemos nada deshonroso. Formamos parte del mismo ciclo que nuestra presa y más vale que nunca lo olvidemos.