Nadie va a venir.
Aún los oigo. Mis vecinos pidiendo ayuda a gritos, día y noche. Sus súplicas para salvar a un padre o un hijo atrapado bajo los escombros. Terror ante el aspecto que debe de tener ahora mismo Bava Nisos. El aire apesta a hematites. Algo bloquea mi magia Tejesombras. No voy a poder escapar.
Los titanes han muerto, pero la capital ha sucumbido con ellos.
¿Solo quedo yo?
Cuando esto acabe, ¿quién recordará nuestros nombres?
¿Y nuestras ciudades? ¿Nuestros logros? ¿Nuestros errores?
Cuando esta herida al fin se cobre mi vida y mi cuerpo se torne en polvo..., ¿quedará alguien que me recuerde?