I:
En estos momentos estoy bien, aunque, en esta época del año, Elona no me gusta demasiado. Supongo que eso podría cambiar pronto, si todo sigue desarrollándose como hasta ahora.
Estoy muy preocupado por la amenaza del Anochecer. Tus órdenes son claras, pero la opción de permanecer neutrales ha dado cierto descanso a no pocos de los nuestros. Confieso que no llevo nada bien tantas muertes. Estábamos preparados para defender Tyria de Eparch; ¿una amenaza de Abaddon no es igualmente grave, dado todo lo acontecido en los últimos años?
Ya entraré en detalles.
—M
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M:
Son dos asuntos totalmente distintos. Eparch es nuestra responsabilidad. Mi responsabilidad. Ignorarlo puede ponernos en peligro no solo a nosotros, sino a muchos inocentes. Ese parásito abotargado devoraría toda Tyria si creyese que con eso podría captar nuestra atención.
Pero esta amenaza no es un designio de Eparch y no nos corresponde gestionar las fechorías de los Seis. Desde que llegaron, no han hecho sino causar problemas. Nunca debería haberse otorgado semejante poder a quien lo empuña con tanta ligereza.
En cuanto a nuestro actual aprieto, puede que se revuelva contra los barrotes, pero Abaddon tendrá fácil encontrar la forma de escapar. Más concretamente, tiene un talento singular para engañar a su propio nicho. Llegado el momento, acabará dando la cara.
—I
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I:
Ya sabes que confío en tu criterio.
Esperemos, pues, que ese momento llegue más pronto que tarde.
—M