Guild Wars 2 Base de datos

*El Corazón de lo Oscuro emite un zumbido en tu poder. Lo que tienes ante tus ojos emite un súbito destello y el viejo manuscrito mursaat del pergamino comienza a tornarse reconocible, legible.* Orestes ha sido todo un pilar al que aferrarme en estos tiempos, debo admitir. Si alguien me hubiese sugerido en mis años sin lustre que íbamos a estar tan unidos como estamos ahora, hubiera prendido fuego a sus hábitos académicos. Según él, tengo un "gran espíritu"; como ambos nacimos poco después de la guerra con los videntes, tenemos la edad suficiente para haber conocido una época anterior a los dioses y los dragones. En suma, tiempos más amables. Tímido, a menudo retraído y reacio a competir en desafíos académicos o arcanos, Orestes siempre ha sentido una gran fascinación por la historia, y sus progenitores fomentaron su curiosidad, pensando que podría ascender a los estratos superiores de los nuestros como una especie de ideólogo exaltado, un líder del pensamiento. Pero yo sabía que no. Las cosas que estudiaba, los tomos y pergaminos que escondía sobre la guerra, sobre el anterior ciclo, lo hicieron cambiar. Eligió esconderse entre los archivos del Gran Ateneo y prefería pasar su tiempo instruyendo a las nuevas generaciones. En la actualidad, trabaja duro, preocupado por su actual grupo de estudiantes; le inquieta que algunos de los más audaces se dejen embaucar por las voces más fanáticas en posiciones de poder. Asegura que uno de sus estudiantes, Manikaz, es muy prometedor, pero le preocupa que busque popularidad y poder en vez de verdad y estabilidad. Le he asegurado que el tiempo templaría el celo de su estudiante, como hizo conmigo. --- Hoy he sondeado la zona de los huertos en busca de descontento por los informes de contaminación mágica provocada por las pruebas de la puerta de la Niebla. Es irritante que eso me aparte de mis propias investigaciones, pero no quiero dejar de tomarle el pulso a Bava Nisos, en parte por el bien de Orestes, que prefiere evitar la ciudad propiamente dicha. Resulta que a al menos uno de los sumos sembradores con los que he hablado parecía irritarle el asunto. Si el tiempo lo permite, es posible que ascienda pronto al Monte Balrior. Se está convirtiendo en un hábito que he compartido con Orestes en multitud de ocasiones. Él quería ir esta noche, pero le dije que mejor no. Asistiremos a otro proceso de lustre para sus estudiantes por la mañana. Es una pena que Manikaz y él acabaran en tan malos términos. Dice que Seraf lo excusa y que Baraq le da alas, pero yo estoy de acuerdo con mi amigo del alma: no es un individuo cualquiera. Merece la pena no perderlo de vista. --- El ojo de adivinación con el que me fugué recibió una visión de los que están en la Puerta de Ónice. La Puerta de Komalie se ha abierto. Si los titanes llegan a la ciudad, se desatará el pánico en masa. Desde que comenzaron las ejecuciones de los nuestros, desde luego, es un estado anímico bastante habitual. Mis viejos ojos han sido testigos de la ruina de Manikaz en los últimos años. Su arrogancia, sus manías, su porte dorado manchado con la sangre de cientos para mantener las baterías de almas... Y, pese a todo, los titanes se aproximan. La cabeza me da vueltas solo de pensarlo. ¿Cómo ha podido ocurrir después de todo lo que nos han exigido, después de todas las concesiones que hemos hecho? Partiré de la biblioteca con lo que pueda guardar dentro de un plazo razonable. Orestes no querrá que nos entretengamos, ni siquiera por los estudiantes que quedan. Un amargo pensamiento, pues son inocentes de todo esto. Me detendré en las sepulturas de camino, me despediré de mis hermanos caídos y les pediré que perdonen a esta anciana alma. Dejaré este escrito con ellos. Nos escaparemos al Monte Balrior y, desde ahí, ¿quién sabe? Si alguien descubre esto, que piense largo y tendido sobre estas palabras y nos juzgue como corresponda. Es lo suyo. Adiós, Darda