Guild Wars 2 Base de datos

Atendiendo la petición de Tristeza Latente, me aventuré en solitario a reunirme con el resto de los aliados. Tal y como sospechaba, Tristeza Latente me informó de que, en efecto, había descubierto otro recuerdo de Mabon. Con ganas de comprobar qué mensaje nos había dejado Mabon en esta ocasión, nos reunimos en torno a él para ser testigos del recuerdo en cuestión. Mientras lo contemplábamos, el desvaído rostro de Mabon desveló el secreto que tanto tiempo había estado guardando. Vimos cómo perseguía al titán —Saevus, según Mabon— hasta adentrarse en las ruinas de Bava Nisos. Tras enfrentarse a él, Mabon conjuró lo que parecía que iba a ser un golpe de gracia. Sin embargo, en el último momento, lanzó en su lugar un resguardo protector sobre la ciudad. Al hacerlo, Mabon eligió no solo perdonarle la vida al solitario titán, sino también protegerlo de otros males. No está del todo claro qué le impulsó a cambiar de opinión. ¿Lo haría por pena? ¿Un sentimiento de afinidad, quizá, por tratarse también del único ejemplar de su tipo? Cuando plantó cara al titan, me percaté de que las palabras de Mabon recordaban a las de su altercado con Isgarren. Ese que marcó el comienzo de su amistad. En aquel momento, tal vez percibió la futilidad de matar sin sentido y, en vez de perpetuar los crueles actos de los suyos, le brindó a Saevus la opción de vivir, al igual que Isgarren había hecho con él. O puede que se tratase de algo más oscuro. ¿Asumía que Saevus moriría aquí, atrapado para siempre? Sea cual sea la auténtica verdad, descansa sepultada con Mabon. El recuerdo suscitó una cacofonía de emociones entre nosotros. En mi caso, una verdad en particular resplandecía con claridad: si queremos prevalecer, no hay lugar en nuestro grupo para discusiones internas y divisiones absurdas. Dejé clara mi posición con firmeza y el grupo se mostró de acuerdo, algunos a regañadientes. En todo caso, llamé a Livia para que me contara cómo iba. Me informó de que había logrado inhabilitar los principales órganos del titán y de que ahora se encontraba en la cámara del corazón, intentando hacer lo propio. A mitad de conversación, la batalla pareció recrudecerse y perdimos la conexión. Fuimos para allá para proporcionarle refuerzos y completar nuestro objetivo como un equipo unido. ***