Guild Wars 2 Base de datos

No nos sorprendió que, justo cuando llegamos a donde ella estaba, Livia estuviera usando el centro de Orr para abrir un agujero en el sello arcano que protege la ciudad. Por suerte, sus actos no parecen haber causado ninguna calamidad... por el momento. Los brujos consideraron segura esta entrada recién abierta, así que aprovechamos la ocasión y nos adentramos en Bava Nisos. Sin embargo, aunque esperábamos que la "ciudad" fuese un mero montón de basura, resultó ser algo mucho más siniestro: ¡un titán colosal! Según parece, el titán llevaba tanto tiempo coexistiendo con la ciudad que se había fusionado con sus ruinas, haciendo que resultara indistinguible la frontera entre ambos. Al menos, esa era la teoría de Isgarren. No tuvimos mucho tiempo para asimilar la magnitud de cuanto nos rodeaba mientras seguíamos a Livia. No tardamos en hallarla enfrascada en un combate contra un grupo de prole del titán que actuaba de un modo inusualmente coordinado. Ejercimos de refuerzos, consiguiendo finalmente repeler a todos. Tras derrotar al enemigo, Isgarren se quedó pensando sobre el avanzado comportamiento de la prole del titán, atribuyendo su gran grado de cooperación a una especie de respuesta tipo sistema inmunitario para proteger al titán. Aunque el grupo tenía muchas ganas de airear sus frustraciones contra Livia, habríamos de esperar de nuevo, pues de pronto nos topamos con un campamento cercano en ruinas. Tras fisgonear un poco, concluimos que parecía haber pertenecido a un trío del Manto Blanco, en origen enviado aquí a petición de Caudecus. He seguido investigando, mirando entre los escombros y los efectos personales abandonados para tratar de recomponer su historia. Descubrí unas cuantas entradas de diario de lo más raras pertenecientes al miembro del Manto Blanco más joven, Judge. Al principio, me pareció que el diario estaba escrito en forma de poesía u oraciones, y asumí que el muchacho debía de tener una vena artística. Pero, al examinar los escritos más detenidamente, cada vez parecía traslucirse una mayor demencia. Lo más inquietante es que insinuaba que una voz (tal vez real, tal vez imaginaria) lo llamada durante la noche. Según sus descripciones, los susurros parecían instrucciones para abrir la puerta de la Niebla. Dado el estado mental de Judge, es posible que no se trate de la prueba más objetiva. Sin embargo, de ser todo cierto, responsabilizaría claramente al Manto Blanco de la apertura de la puerta de la Niebla. Me reagrupé con los míos con la intención de transmitirles lo descubierto, pero, en vez de eso, acabé en medio de una discusión aún más acalorada que la primera. En esta ocasión, el nivel de estrés de Anise había alcanzado un punto crítico. Le dejó muy clarito a Livia cómo se sentía, por decirlo suavemente. La bronca acabó llegando a un punto de no retorno, dejando la moral del equipo más por los suelos que nunca. Como ya nadie estaba de humor para colaborar con Livia, me ofrecí a acompañarla y adentrarnos más en la ciudad. Los otros permanecieron juntos, explorando las inmediaciones. La estrategia era mantener al grupo intacto mientras todo el mundo se calmaba. Y que yo me ocupara de mantener vigilada a Livia tampoco venía mal.