Guild Wars 2 Base de datos

Al llegar al Lago Dorado, me pilló por sorpresa su extraña serenidad. Al igual que ocurre en el ojo de la tormenta, si olvidas toda la conmoción que lo rodea, casi podrías confundirlo con un remanso de paz. Pero la ilusión duró poco. De nuevo, usé el Corazón en una esquirla de hematites cercana. Esta vez, hizo que cobraran vida recuerdos de la muerte de Manikaz. Sus gritos al morir resonaron en el tiempo cuando su verdugo lo despedazó. No mucho después, me vi contemplando la posibilidad de correr su mismo destino. Un campeón titán, no un recuerdo, sino uno de carne y hueso, apareció ante mí y comenzó a acecharme. Por suerte, llegaron refuerzos. Tristeza Latente, Flecha Serena, Anise e Isgarren entraron en acción. Coordinándonos, logramos contraatacar a la bestia. Curiosamente, este titán no parecía guardar ningún tipo de similitud con Ura, Decima ni Greer. No quise sacar conclusiones precipitadas, pero las implicaciones de aquello despertaron mi intranquilidad. Tampoco hubo tiempo de pensarlo mucho más. Apenas logramos batir a aquella cosa, una llama hizo acto de presencia. La llama flotó hacia una cámara en las ruinas, como si nos incitara a seguirla. Ya acostumbrados a esta particular versión del juego del escondite, la seguimos. Cuando llegamos al final de la cámara, nos recompensó con otro de los recuerdos de Mabon. Fuimos testigos de su visita al lugar de la (por aquel entonces reciente) muerte de Manikaz. Maldijo el cadáver de este, condenando sus odiosos actos. Pero, en el fragor de su ira, se vio interrumpido por una nueva presencia. La visión acabó con Mabon lanzándose a seguirla, tras intentar llamarla. Atribulados por las revelaciones presenciadas, sobre todo Anise, decidimos reagruparnos en la base en cuanto fuimos capaces de orientarnos. ¿Qué o a quién perseguía Mabon en su recuerdo? Miedo me da que podamos averiguarlo.