Guild Wars 2 Base de datos

De buena mañana, me reuní con nuestros aliados al pie del Monte Balrior. Malice ya había estado explorando la zona y tenía la vista echada a un pequeño núcleo de ruinas que podrían servirnos para establecernos hasta que avanzáramos contra los titanes. Antes de iniciar nuestro ascenso, Caithe informó al grupo de que los refuerzos no nos llegarían a tiempo debido a que las condiciones meteorológicas eran más apremiantes de lo que habíamos anticipado. Las Mareas de Niebla se aproximaban. Con eso, nuestro margen de actuación para localizar y derrotar a los titanes se había reducido drásticamente. Justo antes de ponernos en marcha, Valle Espinado se nos unió. No se resignaba a dejar que la garra de su aldea combatiese a los titanes sin su ayuda, así que insistió en sumar su destreza en combate a nuestro frente. Y así comenzamos el ascenso. Avanzando montaña arriba, repelimos emboscadas de prole del titán y montamos un campamento en las ruinas para recobrar el aliento entre combate y combate. Durante ese respiro, Dagda nos informó de otra complicación: sentía que los titanes se habían separado y que cada uno de ellos estaba apostado en una zona distinta de la montaña. Con mente clarividente, Flecha Serena propuso que hiciéramos lo propio: dividirnos para conquistar a nuestros enemigos. Todos estuvimos de acuerdo: el plan del chaval era bueno. Dagda y Tristeza Latente exploraron el camino que teníamos por delante para localizar a Decima y Ura. Entretanto, el resto del grupo pusimos rumbo a Greer. Nuestra criatura errante encontró el rastro del titán y nos dirigió hacia su guarida atravesando un traicionero paso de montaña.