Guild Wars 2 Base de datos

El Rey de Medianoche se refugia en Zakiros, consolidando sus fuerzas y reforzando sus fortificaciones. Dado el sacrificio de Labris y la ira de Eparch, no esperaba paciencia por su parte. Hasta el general Nephus parecía perplejo por la retirada de Eparch. Perplejo... y receloso. Es difícil saber lo que nos aguarda en Zakiros cuando ataquemos. Si es que atacamos. Se mascaba tensión en el vivac avanzado y Ramses me pidió que interviniese. Cuando llegué, Nephus y Frode estaban a punto de lanzarse el uno a la yugular del otro; intervine antes de que llegasen a las manos. Frode aseguraba que, sin refuerzos, era demasiado arriesgado invadir Zakiros y que sería una necedad por nuestra parte hacerlo sin ellos. Nephus argumentaba que las tropas estaban muy dispersas, que el frente estaba a punto de venirse abajo y que sería absurdo esperar a tropas que tal vez nunca se materializasen. Desgraciadamente, Galrath había vuelto a la torre del brujo sin dejar indicación alguna de si recomendaría al Resguardo Astral unirse plenamente al asalto o no. Los ánimos volvieron a caldearse, pero, por fortuna, llegó Peitha y exigió que ambos líderes se respetaran. Se mostró de acuerdo con Nephus en que debíamos atacar, y teorizó con que, quizá, la posición de Eparch pudiera ser más débil de lo que parecía. Después de todo, no había pasado a la ofensiva pese a las numerosas oportunidades que había tenido de hacerlo. Nephus se mostró complacido de que Peitha estuviera de su lado, pero advirtió del peligro de subestimar a Eparch, sobre todo porque percibía que un ejército se estaba congregando en Zakiros. En todo caso, se había tomado una decisión. El ataque a la ciudadela de Eparch daría comienzo en cuanto resolviéramos algunos de los conflictos menores de la zona interior de Nayos. Así, acudí a la zona para ayudar a las tropas mientras Nephus y Frode elaboraban el plan de combate. ***