Skup ya no está. Ni él ni el resto. Hasta me he puesto en situaciones de peligro para tratar de dar con algún rastro de ellos, pero nada.
Tras una extensa búsqueda, regresé a mi anterior punto de observación entre las cataratas. Vi a más de esas criaturas congregadas y escoltadas para atravesar la puerta de esa estructura de roca similar a una torre, pero a esa distancia no pude distinguir caras concretas. De todos modos, no sé si hubiera reconocido a alguien, porque lo más diferenciador para mí en ellos eran sus voces. A lo mejor yo estaba mirando y todo mientras se llevaban a mis nuevos amigos a... la Alquimia sabe dónde.
Ah, Skup. Espero que todo esto sea un mero espejismo. Que Grink y Bosh y Till y tú estéis bien alimentados y refugiados y...
A quién pretendo engañar. Sé que estoy mintiéndome. Debo hacerlo. La realidad de la situación es demasiado cruel para contemplarla siquiera. Debo hacerlo. Tiene que ser así para poder cumplir con mi obligación, aunque sea autoimpuesta.
Rumbo al norte.
—Agente Selly