Guild Wars 2 Base de datos

Nos encontramos en el Templo de la Cosecha, un lugar pendido al filo de la historia. Cuando Vizu efectúa su ataque, el tiempo parece detenerse, como si se hubiera convertido en un mero espectador del destino. Es aquí donde se erige Shiro, helado. Desarmado. Vulnerable. Desde lados opuestos de la estancia, San Viktor y Archemorus se intercambian miradas. Juntos, avanzan, uno al lado del otro, dos cuerpos coreografiados por el destino. San Viktor agarra la primera de las espadas. Tantea la empuñadura, aún caliente por la furia de Shiro. Archemorus agarra la segunda. Cada uno apunta una de las espadas hacia un costado de Shiro. Shiro inspira. Cierra los ojos. Espera. Siente sus certeros filos atravesándolo instantáneamente. Fríos, pero ardientemente blancos. Agonía concentrada. Y comienza. La realidad implosiona en pura energía. Vista y sonidos se amalgaman en algo indistinguible: la fuerza pura de la vida colapsando. La existencia es un viento inabarcable. Un murmullo ensordecedor. Una sombra de verde jade. Y después, nada.