Tras algo de búsqueda, localizamos la nave en una caverna recóndita. Sus propietarios: ¡nuestros viejos amigos Canach y Sayida! Han venido a Cantha a iniciar una nueva aventura empresarial: un club social que sea a la vez un restaurante para gourmets. Los puse al tanto de nuestra situación actual con Ankka y les hice una propuesta: que nos dejaran usar su nave como cebo para hacer salir a Ankka y, a cambio, los ayudaremos a montar su establecimiento.
Llegamos a un acuerdo. El mejor lugar para atraer a Ankka es la Chatarrería de Xunlai Jade, en el centro de Echovald. Allí no habrá ningún transeúnte que pueda quedar atrapado en el fuego cruzado. Iván, que ahora se ha comprometido con nuestra causa, envió un mensaje falso a la red de comunicaciones de los Filoetéreos.
Todo este tiempo, Ankka ha ido un paso por delante de nosotros, pero eso se acabó. Nuestra trampa está tendida.