Me reuní con lady Kasmeer y Navan en Shing Jea, donde hablamos brevemente de si podíamos fiarnos de Mai Trin. Kasmeer seguía sin fiarse de ella, pero nos pareció que con su ayuda teníamos más posibilidades de atrapar a Ankka.
El Ministerio de Tránsito fue una pesadilla burocrática que no desearía ni a mi peor enemigo. Mientras esperaba a que se tramitara mi autorización para viajar, decidí matar el tiempo echando una mano por la isla. Rama, agradecido por la ayuda, movió algunos hilos que aceleraron el papeleo.
Ya con todo en orden, me disponía a zarpar. Navan tenía un asunto de última hora que atender en Nueva Kaineng, así que me pasé a recogerla antes de partir.