Guild Wars 2 Base de datos

Hai Jii se presentó ante el estrado donde se sentaba Grenth y le suplicó: "Por favor, no es culpa suya. Yo maté a los invasores, tengo las manos manchadas con su sangre". El Dios de la Muerte sopesó el ruego del joven pero, en vez de mostrarle benevolencia, condenó a la familia de Hai Jii a una eternidad de tortura y llamas. El muchacho se desplomó, de sus ojos manaron lágrimas de magma y sus mejillas fueron consumiéndose con cada gota. Al despertar, tenía el cuerpo hecho de estrellas y sus brazos, unas fuertes alas ardientes. Un nuevo fénix había surgido de las cenizas del Inframundo y se sentaba en su trono junto a los otros celestiales, donde vertería una eternidad de llamas.