Textos del juego
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- ¿Es seguro?
- ¡Pues claro! Llegarás... a alguna parte... sana y salva.
- Me esperaré a que otros lo prueben.
- ¡No seas aguafiestas! ¡Viajar es vivir aventuras! Tu destino te espera.
- Tómate tu tiempo, amigo mío. Corromper a un prisionero no es tan fácil como romper una rama.
- ¿Sí? Discrepo. Cuando logro romper el alma de una persona, casi logro oír cómo cruje.
- Es un buen día.
- ¡Bueno para algo crujiente!
- Ah, sí. Quiero algo crujiente.
- ¡De acuerdo, toma!
- Hecho.
- ¿Viste esa cosa reluciente?
- Ah, sí. Quiero hincarle el diente.
- ¿Estás lista para atravesar la puerta?
- No lo sé. ¿Tienes otra excusa de por qué no funciona correctamente?
- ¡Claro! Tengo multitud de excusas. De hecho, son explicaciones, lucubraciones, reflexiones.
- Me esperaré a que venga el próximo viajero y lo atreviese.
- No te tires todo el día. Esta zona es solo para que los viajeros suban y bajen.
- ¿Sabes lo que quiero?
- ¿Algo reluciente?
- Sí. Quiero algo reluciente. ¿Cómo lo sabías?
- Esa cosa reluciente será mía.
- Espero que esas patrullas vuelvan pronto.
- ¿Por qué? ¿Estás nervioso?
- El bosque no me asusta. ¿Pero los exploradores? ¡Qué miedo!
- Sí. Mientras más tiempo estén fuera, peor se pondrán.
- ¡Míralos ahí abajo! ¡Correteando, hurgando!
- Mi corazón está henchido de orgullo.
- Trata de guardar las distancias. Mostrar tus emociones no sería digno.
- ¿No estás un poco nervioso? Yo sí.
- Ve adentro durante un rato. Yo te cubriré.
- Nah, estoy bien. Pero avísame si mi cola comienza a temblar.
- ¿Viste a la nueva consorte del rey? Su piel es tan suave.
- Eh, ¿sabes qué? También yo lo creo así.
- ¿Sí? No me di cuenta.
- Lo que faltaba... un guardia bien observador.
- Estuve hablando con el rey el otro día...
- ¿Sí? ¡Yo también!
- ¡Ambos somos privilegiados!
- No hay nada más placentero que el sufrimiento.
- Cuanto más orgullosos, más dura es la caída.
- Hoy es un día horrible.
- Podría ser peor. Podríamos tener que hurgar entre basura todo el día.
- ¡Pues sí! El estatus tiene sus privilegios.
- Qué bonito y placentero día.
- Sí, me estoy poniendo nerviosa.
- Deberías adornar más tus ropajes.
- ¿Sí? ¿Cuántas piezas brillantes debería tener?
- ¡Nunca se tienen demasiados adornos!
- Me alegro de que no tengamos que escarbar. Me encanta esto.