Textos del juego
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- ¡Oh, pelea!
- ¡Pelea!
- ¿Qué saben los de Sangre de sutilezas? Mírame. Soy Sangre. Rajar, aplastar. Rascarme el...
- Escóndete en la sombra, ¿de acuerdo? Estoy harta de ver esa cara de muermo.
- Diez de oro a que los de Hierro caen antes.
- Acepto.
- ¡Eh, los de Hierro! ¿Por qué no os vais a jugar? Os llamaremos si necesitamos tirachinas.
- A callar, Sangre. Cuando queráis enfrentaros a más de un enemigo a la vez, llamadnos.
- Atento al Cuestor Arkhan.
- Si los pilla peleándose, pelarán patatas durante semanas.
- Y si nos pilla mirando, nosotros también.
- He estado pensando. La ceniza no es más que basura, lo que queda después de destruir algo. Solo digo eso.
- Tú sigue, cabeza hueca, y sabrás lo que los de Ceniza entienden por destrucción.
- ¡Te voy a matar!
- Mátame ahora o morirás mientras duermes.
- Te has pasado.
- ¡Que arda todo! ¡Strodum! ¡Creí que te había dicho que cerraras las puertas y acabaras con las sierpes!
- ¡Lo hice! No es culpa mía que las vacas las derribaran.
- Da igual de quién es la culpa. ¡O las encierras o te corto las garras!
- Arcano. Descargas una onda de energía en el área objetivo contra los enemigos para causar daño crítico.
- Creo que ya están todas.
- Más te vale. Vuelve a montar las puertas y asegúrate de que no vuelvan a derribarlas.
- De acuerdo, de acuerdo. ¿Por qué me toca a mí hacerlo todo?
- ¡Ja! Evita que vuelvan a escaparse y hablaremos.
- Es culpa tuya. No puedo creer que tenga que cargar piedras contigo.
- Os lo habéis ganado tú y tu enorme boca.
- Sí, tú haz el inventario que yo me encargo de las muertes.
- ¡Más piedras imán, maestra de asedio!
- Bah. ¡Ya era hora! Mostremos a esas arpías quién manda aquí. ¡Fuego!
- Estoy listo para probar mis juguetes. Solo necesito voluntarios.
- ¿No tienes ayudantes de laboratorio desechables a mano? ¿Qué tipo de inventor eres?
- No tengo por qué aguantar tus insultos. Hay cientos de fantasmas dispuestos a insultarme.
- ¡Conseguido! No creo que el receptáculo temporal aguante mucho más.
- Fase dos. Cuando transfiramos estos fantasmas a la unidad de contención, quedarán atrapados para siempre.
- ¿Hueles a humo? ¿Qué es ese olor?
- ¿No dijo Jenk que la Legión de la Llama nos daría problemas?
- ¿La Legión de la Llama? Oh, no. No, no. No quiero tonterías. Defended la unidad de contención.
- ¡Sí! ¡Que aprendan! ¡Nadie puede vencernos!
- He aplastado bichos peores.
- Así es cómo la escuadra del Espectro da lecciones al enemigo. ¡Sí!
- Son demasiados. Nunca conseguiremos retenerlos.
- ¡Los de Pielquemada han atravesado el muro! (alarido fantasmal de rabia)
- Encontramos a Bonfaaz Pielquemada y al ejército charr en un valle al norte.
- Pero me temo que nos han descubierto. ¡Se aproximan al muro!
- Dime, cachorro, ¿te ha hecho más fuerte ir a la hacienda?
- ¡Tengo en mi interior la fuerza de mil charr!
- ¿Por qué no le demuestras a ese muñeco quién manda aquí?
- Se aproximan arpías. Esos pajarracos se llevarán todo lo que no esté atado.
- ¡Proteged los suministros a toda costa! Llevamos aquí demasiado tiempo como para que unas arpías nos lo quiten todo.
- Si prueban mi acero, se lo pensarán dos veces antes de volver. (grito de guerra)