Textos del juego
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- Gracias. Creo que es hora de salir de caza.
- Muchas gracias por tu ayuda.
- Localizador[f:"Localizadora"] de la llama legendaria
- Esos niños del demonio... Ten cuidado con ellos. Parecen inocentes, pero son un puñado de lobeznos rabiosos.
- Problemáticos, ¿eh?
- Ah, seguro que son inofensivos. Déjame echarle un vistazo a tu mercancía.
- Tomo nota. Mantendré los ojos bien abiertos.
- ¡Eso sería quedarse corto! No paro de decirles que no jueguen cerca de mi tienda, pero no me escuchan. Ya he perdido la cuenta de las veces que me han destrozado los productos con sus payasadas.
- Es horrible. ¿Tienes algún artículo al que pueda echarle un vistazo?
- Lástima. Más vale que me vaya.
- ¡Esto está lleno de tripas de sierpe! He venido a beber, no a limpiar.
- Hay otro albergue un poco más arriba. ¡Vamos!
- ¡Ya estamos aquí! Os echábamos de menos.
- Pues claro. ¡Soy el mejor!
- En arreglar puertas quizás. Pero bueno, nos alegra tener clientes de nuevo. ¿Hay hambre?
- ¿Sabes? Echo de menos el albergue de Kevach. Sierpes incluidas.
- Yo a Kalle no lo hecho de menos.
- Ya, pero Aldis puede encargarse de él. Venga, volvamos.
- Silencio, por favor. Estos moa dan bastante miedo.
- ¿Moa?
- No te preocupes, tendré cuidado.
- Gólem del código
- Solía ser guardia de la caravana de Garfa Matalegría, que sirve estas piezas. Me acabaron gustando mucho los moa. ¡No hay nada mejor que una pata de moa recién hecha a la parrilla!
- ¿Garfa Matalegría?
- En fin, buena suerte.
- Vende whisky y bombas a los norn en el refugio de la Encrucijada, al oeste. Si necesitas trabajo, normalmente contrata a todo el que se le pone por delante.
- Mejor te dejo que descanses.
- [M]Pendu
- Veo que partes a labrarte tu propia leyenda. Tengo algunos hechizos especiales que te ayudarán. Serán tuyos por una módica cantidad.
- Estoy dispuesto[f:"dispuesta"] a hacer historia, cueste lo que cueste. Déjame ver qué tienes.
- Tus palabras me inspiran, pero me gustaría ver tu mercancía.
- Estoy deseando comenzar mis aventuras, pero te escucharé.
- Demuéstralo. Enséñame qué tienes o te daré un coscorrón por hacerme perder el tiempo.
- Admiro tu vigor juvenil. Si mantienes este nivel de energía, tu leyenda se extenderá por todas partes. Hoy, mi magia lleva tu nombre. ¿Quieres echarle un vistazo?
- ¿Puedo ver qué opciones tengo?
- Ojalá tuviera más tiempo. Adiós.
- ¿Me equivoco, encanto? Te diré qué haremos: tengo gran fe en ti, me basta con mirarte a los ojos. Puedo otorgar un poco de magia a un[f:"una"] héroe[f:"heroína"] verdadero[f:"verdadera"]. Echa un vistazo.
- Te aseguro que seré digno[f:"digna"] de tu fe en mí. Déjame ver tu mercancía.
- Debo irme. Tengo prisa.
- (risa) Con un gruñido como ese, te auguro una enorme grandeza. Osa estaría orgullosa. Veamos si puedo ayudarte en tus aventuras. ¿Te apetece echarle un vistazo a mi magia?
- Si insistes... Déjame ver tu mercancía.
- No tengo tiempo para esto. Adiós.
- Increíble, %str1%. Tus logros se están expandiendo. Que tu leyenda siga creciendo en tus viajes. Si te interesa, tengo magia que podría amenizar tu viaje.
- Cuéntame más. Supongo que podría gastar unas monedas.
- No tengo dinero, pero tal vez mi reputación sea suficiente para, al menos, echar un vistazo.
- Si has oído hablar de mí, sabrás que soy más bien impaciente. Enséñame tu magia o atente a las consecuencias.
- Si te alías conmigo, ambos saldremos ganando.
- No me puedo quedar. Adiós.
- ¿Cómo no? Tienes el oído de Eir Stegalkin. Te ruego que le eches un vistazo a mi magia, a ver si necesitas algo.
- [u]Sardelac