Recibí información de que Halcón de Ébano estaba en peligro, así que hice correr la voz entre mis compañeros de clan para ver si alguien estaba disponible. Kasmeer se ofreció a buscar ayuda. Y Crecia ya estaba por la zona, bregando con los Renegados, así que se prestó a colaborar. Eso inquietó a Kas debido a los muchos años de tensión entre humanos y charr, con tratado o sin él. Que una imperatrix recién nombrada cruzase las puertas de la ciudad exacerbaría el sentimiento de desconfianza.
Temía que la cosas se saliesen de quicio, pero Crecia y sus soldados demostraron por medio de sus acciones que no habían ido a aprovecharse de la confusión de la batalla. Kas moderó su postura y las dos solventaron sus diferencias. Cuando terminó el conflicto, el suelo estaba sembrado de cientos de cascarones humeantes de destructores. Todavía estamos muy lejos de ganar esta guerra, pero cada victoria cuenta.