Volví al Ojo y les conté a Aurene y Taimi las atrocidades de Jormag. El compromiso del Consejo Arcano de "ayudar" en la investigación de Primordus le había dado ventaja al dragón de hielo, y eso estaba costando vidas. Había inocentes que estaban quedando atrapados en hielo, a fin de su conservación para un futuro enfrentamiento con el dragón de fuego. Aurene contactó con Jormag a través de su Voz —enjaulado aún en la cercanía— en un intento de detener la lucha.
Las súplicas de Aurene fueron recibidas con indiferencia, al rechazar el dragón de hielo cualquier culpa. "No quieres ayudarme a detener la amenaza existencial que supone mi hermano. ¿Qué alternativa me queda, pues, sino alterar el equilibrio de poder con todos los medios a mi alcance?".
Los dos dragones ancianos discutieron, intentando convencerse mutuamente de su postura. Aurene estaba decidida a mantenerse al margen de la contienda de Jormag con su hermano, Primordus. Jormag tergiversó las palabras de Aurene en contra de esta en un intento de hacerla sentir culpable para que decantara la balanza a su favor. Se trataba de un intercambio agotador que no llevaba a ninguna parte, pero era evidente que ni Aurene ni Jormag pensaban ceder.
Según la profecía, a Jormag solo puede derrotarlo su hermano. Y Aurene se negaba a involucrarse por miedo a provocar un daño colateral al alterar el equilibrio entre los dos. Si queremos quitar de en medio a ambos dragones, habría que buscar otra forma.
Más tarde, Marjory se puso en contacto conmigo y me informó de un ataque de la progelie y la Legión de la Escarcha en Cathal, una aldea sylvari del Bosque de Caledon. Para mi sorpresa, Canach se unió a la conversación por comunicador y se ofreció a ayudar.