Al llegar al lugar, resultaba evidente que las negociaciones iban a tener que esperar. La progelie estaba asolando la costa en su intento de dominación. Evacuamos a todos los que pudimos y estuvimos rechazándolos antes de dirigirnos al faro.
Crecia se disculpó por aquel giro imprevisto de los acontecimientos. Rox se lo tomó con calma y le recordó a todo el mundo que mi presencia solía acabar dando al traste con todos los planes, por lo que aquello no era de extrañar (gracias, Rox). Pero era como en los viejos tiempos y mi vieja amiga accedió a reincorporarse a la lucha. La causa era más importante que las necesidades de cualquiera de las facciones, por lo que ahora y más adelante podríamos contar con sus hermanos Olmakhan.
Apuntalamos las defensas del faro y rechazamos oleadas de la progelie hasta que apareció uno bestial en la bahía helada. Intentamos atacarlo, pero se rodeó de muros prácticamente impenetrables de grueso hielo. Recurrimos a los cañones para hacerlos pedazos y luego nos concentramos en la criatura y sus refuerzos.
Después de nuestra trabajosa victoria, Crecia, Malice, Rox y yo charlamos unos momentos y luego nos separamos, ya que el enemigo todavía andaba suelto.