Amor mío:
¿Recuerdas cuando nos conocimos? Estabas pintando la vista de Panjiang en flor. Yo esperaba y te veía obrar tu magia sobre el lienzo. Debieron de pasar horas. Estaba embelesado.
Cuando al fin reuní el valor para darte una voz, pegaste tal salto que una raya de azul se corrió sobre tu duro trabajo. Te pusiste tan furiosa y tu alma tan bella...
¿Sabías que iba a declararme antes que tú? Iba a llevarte a aquel lugar. Ese mismo sitio en la península. Lo tenía todo planeado... y luego tú truncaste todas mis expectativas. Debí imaginarlo.
Siempre has sido tú quien me ha desafiado a dar grandes pasos. Tienes tal pasión en ti.
Y luego, siete años después, me diste el mejor regalo de todos. Una hija. Lan. Mi bichito favorito.
Lan, eres asombrosa. Tan inteligente. Ingeniosa y divertida, y mona. Y una niñata. Aunque detestes que te lo digan.
Ya estás creciendo para convertirte en una persona increíble. Puedes ser quien tú quieras ser.
Tienes el alma fogosa de tu madre. No dejéis ninguna de las dos que ese fuego se apague. No dejéis que el mundo atenúe vuestra luz.
Descubre tu pasión y síguela, Lan.
No quiero que os preocupéis. Hyo-Sonn es una buena mujer. Confiad en ella, que ha sabido cuidar de mí. Cuidad la una de la otra.
Me habéis dado una vida que merece la pena vivir. Me habéis traído tanta alegría, tanto amor, tantos recuerdos felices.
Fuisteis mi corazón.
Siempre seréis mi mundo.
Os quiero.
—Bo