Guild Wars 2 Base de datos

A: La Ciudadela Negra Asunto: Se requiere firma En el fahrar, a todos nos dicen que nuestra legión es especial, la flor y nata, que ninguna la supera. Para algunos, esto fomenta la competitividad con las demás legiones como forma de impulsarnos a mejorar. Ni que decir tiene que yo creo algo distinto: que Hierro es, de hecho, la mejor de las legiones. Imaginad mi sorpresa al recibir un fajo de pergaminos más grande que la correa de transmisión de un tanque en los que se sugería lo contrario, que su imperator había tomado decisiones "cuestionables" y que había quien las consideraba "excesivas" en la Ciudadela Negra. Había expresiones que los charr más apocados podrían considerar amenazantes. Cada día nos atribula un nuevo peligro, y poner fin a uno no pone fin a los demás. Por mi amplia experiencia en el campo de batalla, diría incluso que derrotar a un enemigo tan solo sirve de acicate para los que quedan. Bangar es el último de una larga lista y, como dejan patente mis victorias en Bosquellovizna, soy el único que dispone de los medios para acabar con él. Fui el único imperator que supo ver que los humanos no eran nuestros enemigos, cosa que menciono para ilustrar algo más importante: que en esa ocasión, como en tantas otras en el campo de batalla, las gentes mezquinas dijeron que me equivocaba. Y no era el caso. Tuve que luchar con garras y dientes para llevar a los demás a Halcón de Ébano. ¿Y cómo acabó todo? Sin el tratado, jamás habríamos derrotado a Zhaitan. Ni a Mordremoth. Ni a Kralkatorrik. Sin el tratado, sin mi tratado, Tyria estaría acabada. Los demás imperatores, e incluso el[f:"la"] comandante, siguen sin asumirlo, pero la Ciudadela Negra es muy consciente de que me convertiré en Khan-Ur cuando haya acabado con Bangar. Hay un motivo para que todos lo consideremos un hecho indiscutible y os recuerdo que lo tengáis presente en futuras misivas. Los charr han perdido el rumbo y están corrompiendo sus cuerpos para apaciguar los susurros de un maléfico dragón anciano. Las leyes de la guerra a las que hacéis referencia en vuestras veladas amenazas no rigen sobre una fuerza que ni siquiera se somete a las leyes de la naturaleza. ¿Me sugerís que atempere mis métodos? ¿Iríais al combate con una hoja a medio afilar? Yo no dejo las cosas a medias, porque algo a medias es inútil del todo. Cuando mando una amenaza, hago constar mi nombre. La próxima vez que reciba una anónima, la tiraré al fuego sin más. —Imperator Smodur el Inmutable