Aurene no se anduvo con medias tintas: la situación era mala, peor de lo que podíamos imaginar.
Dijo que, cuando Jormag despertó, una especie de temblor sacudió toda Tyria. Dijo que fue como si el mundo gritase de dolor.
Jormag se ha ido. Y Ryland también. No sabemos dónde estarán ni qué tramarán.
Solo nos queda esperar. Por suerte, aunque no es que sea precisamente una suerte, Jormag nos dejó a Bangar, que está encadenado por el hielo y por una extraña magia, pero es capaz de comunicarse con nosotros a instancias de Jormag.
Decidimos mantener al eximperator preso en el Ojo del Norte bajo la atenta vigilancia de Aurene. Ahora que Jormag campa a sus anchas por el mundo, nadie está a salvo. Tenemos que andarnos con mil ojos y prepararnos para la inevitable guerra que todos esperábamos prevenir.