Comandante:
Una exempleada resentida, Sibaha, huyó hace poco con algunas de las valiosas criaturas de nuestro rancho.
Nunca me parecieron bien sus métodos, corre demasiados riesgos. Y, a decir verdad, la contracción de la demanda ha derivado en un aumento de los costes y una reducción de las poblaciones de mantarrayas. Ya no podemos criarlas como antes y, desde luego, no puedo permitirle que se lleve buena parte de mi rebaño.
Ayúdanos a recuperar nuestras mantarrayas. ¡Son nuestro modo de vida!
Ven a verme al Rancho Mantarraya, en la Ribera del Elon.
—Adiestradora Ardra