CAPÍTULO 12
Melonni, Dunkoro, Talkora... Koss había tenido muchos amantes a lo largo de su vida, pero siempre sentía que le faltaba algo, siempre había necesitado... más. Y ahí, por fin, estaba la solución.
Al fin y al cabo, ¿quién podría ser más que Koss?
Koss miró con ansia a los ojos de su álter ego, que le devolvió una mirada cargada de parejo afecto. Por fin habían encontrado lo que les faltaba para sentirse completos: Koss, a un igual; y el álter ego, a un objetivo más digno que cualquier otro.
Conforme Koss abrazaba a Koss, su amor se desplazaba más allá de la realidad. Desafiaba a las dimensiones. Su viaje juntos no había hecho más que empezar.