CAPÍTULO 2
"No solemos dejar entrar a forasteros —dijo Makoto mientras envolvía a su pequeño amante asura con sus emplumados brazos—, así que tienes que jurarme que no le hablarás a nadie de lo que veas aquí."
Prapp observó con asombro las maravillas que lo rodeaban. "¿Y si se me escapa?", dijo. Tenía una hipótesis, claro está, pero... ¡una ciudad hecha por completo de caramelo implicaba varios artículos de investigación innovadora!
Makoto soltó una risita completamente desprovista de alegría.
"Tendría que matarte, claro está."
En fin, hipótesis confirmada.