CAPÍTULO 35
"No creas que no me he dado cuenta —dice el comandante del Pacto, y te da un vuelco el corazón—. De cómo me has seguido en pos de mil y un peligros. De lo crucial que has sido contra los resurgidos y los mordrem. Tenerte a mi lado no tiene precio."
Una pausa. Deberías sentir orgullo y lo sabes. Pero claro, te ha hecho venir por motivos estrictamente profesionales. Se te encoge el corazón conforme se alarga el silencio y las palabras que quieres pronunciar se te atragantan.
Pero, luego, el comandante se te acerca. "También me he dado cuenta de cómo me miras. —Puedes sentir su calor—. De cómo me has mirado siempre."
"Así que... —prosigue el comandante mientras te toma la mano— quería proponerte... otra clase de pacto. Un pacto para toda la vida. Contigo."
Casi al instante, una bandada de níveas gaviotas alza el vuelo.