Desperté bajo la atenta mirada de Aurene, en lo más alto de las Picosescalofriantes. Por desgracia, muchas cosas habían cambiado después de la traición de Bangar. Se había arrogado el mérito de la muerte de Drakkar y afirmaba ser el único capaz de subyugar a Jormag. Y los charr habían empezado a dividirse. Había una guerra en ciernes.