(Esto parece un fragmento de un diario)
Es muy raro. Ahora que hemos llegado al final solo pienso en el principio.
Eras tan pequeñita. Un pajarito brillante como una joya que empezaba a aletear. Cada vez que alzabas el vuelo me quedaba sin aliento. Tendría que haber disfrutado más de aquellos momentos, mi niña. Ahora nunca volveré a verte volar.
Y Kralkatorrik, el que me privó de ti, ha vuelto a escapársenos. El fin ha llegado. Sin ti, ¿qué esperanza le queda a Tyria? Ahora, mi deber es ser testigo del final de todo. Permanecer junto a tus restos a la espera de que realidad se desmorone.
No me asusta. ¿Cómo iba a asustarme? Mi mundo terminó cuando tu corazón dejó de latir.
El Árbol Pálido, el Sueño, La Tabla de Ventari... nos dicen que los sylvari nacemos ya adultos; pero, antes de ti, yo no era más que una niña. Me consideraba la criatura más importante del mundo.
Cuántos errores cometí.
(Parece que había más páginas, pero las han arrancado)