Que los dragones ancianos tienen un fuerte e íntimo vínculo con la propia Tyria resulta indiscutible llegados a este punto. Primordus se alzó del magma y regresó a él; Jormag congeló, inundó y cambió la propia tierra; Mordremoth se hizo uno con la selva; y así sucesivamente. Devoran magia y están hechos de ella.
Pero cómo nacen los dragones, de dónde provienen, sigue siendo un misterio. Mi hipótesis es que la magia tiene una lógica autónoma que hace aparecer dragones cuando se dan las condiciones adecuadas. Tal vez algunos sucesos cataclísmicos conviertan el caos en orden y la magia pura y descontrolada en tendones y escamas.
Así, cabe preguntarse: ¿Es nuestro mundo un dragón que nace una y otra vez?