La oscuridad visita Orr.
Con su túnica ond te de n gra seda,
nos atr e hacia ella con los brazos ab tos.
Veo a mis hermanos acerc rse, como a una ami a.
Son muchos los que ac den a su a razo.
Y, sob e los gritos y l s rugidos de las bes ias,
oig cómo me llama con una pr mesa.
Pero yo aún no me uniré a ella.
Pue hay otra llamada m s h rmosa,
y es