Capítulo 4
Karenina era su nombre. Nada más verla le cambió la vida a Svanhild.
¿Eran todos los draga tan hermosos? Nunca se había parado a pensarlo, no mientras los masacraba. Tan solo eran una molestia que había que erradicar de las colinas. Pero ahora las preguntas la acosaban como panteras de las nieves hambrientas.
Tenía que saber más, aunque eso implicase hacer una montaña de una topera.
Solo había una manera. Svanhild tendría que infiltrarse. Svanhild tendría que convertirse... en un topo.