Cuando me disponía a hablar con los demás sobre el plan contra Kralkatorrik, recibimos un mensaje desde la Niebla: el ejército fantasmal de Glint había sido derrotado y Kralkatorrik había entrado en el Dominio de los Perdidos, donde estaba dispersando y devorando a los muertos.
Pero, antes de que se nos ocurriese un plan para atajar esta emergencia, se abrió una fisura de la Niebla. Aurene canalizó su poder a través del cristal de resonancia de la forja para derrotar a los siervos de Kralkatorrik y luego asombró a todo el mundo marcando la tormenta de la Marca residual. Mientras los demás discutían sobre este nuevo poder tan preocupante, Aurene fue frustrándose cada vez más por no poder hablar y defenderse. Al final, Caithe se ofreció como medio para que Aurene hablase y entró en la Marca de Aurene. Lo que ocurrió fue increíble: unas flores cristalinas de color azul verdoso brotaron de ella a medida que un fuerte vínculo mental y emocional las unía... una experiencia muy distinta al violento sometimiento de la Marca de Kralkatorrik. A través de Caithe, Aurene pronunció sus primeras palabras: "Yo no soy él".
El gesto de Aurene tranquilizó a los demás y, entre todos, concebimos un plan improvisado para atraer a Kralkatorrik a la forja y emplear los cristales de resonancia para ayudar a destruirlo. No obstante, para que el plan funcionase, tendríamos que buscar y dominar cierta tecnología draga que potenciase los cristales de resonancia.