Guild Wars 2 Base de datos

Hay algo que no entiendo: ¿Por qué querría nadie coleccionar seres vivos? Los seres vivos necesitan cosas. Los seres vivos quieren cosas. Los seres vivos exigen cosas. Piden comida. Lo ensucian todo. Son alimañas que no dejan de moverse y que no tienen otra función que aquella que establecen para sí mismas. Qadim sigue refiriéndose a los skritt que trabajan en la forja como "mi colección", pero ese término es censurable: no poseo a esas criaturas, ¡solo les doy trabajo! Están aquí por voluntad propia, algunos son refugiados de la destrucción de Arco del León y otros son simples viajeros que vinieron a parar aquí por consejo de otros que ya no trabajan para mí. Por naturaleza, los skritt son más inteligentes en grupos de gran tamaño, por lo que es una suerte para mí que encuentren un interés colectivo en trabajar en la forja. Los conocimientos que adquieren aquí son de gran valor para sus fisuras, dado que la Forja Mística es, en muchos aspectos, un receptáculo de objetos provenientes de todo el mundo. Da igual de dónde vengan, algún día acabarán aquí abajo. Mas, aunque salpican el paisaje de mis dominios, no están aquí para ser exhibidos: trabajan, ¡y muy duro! Las montañas de objetos seleccionados de entre los que el mundo de la superficie deja caer aquí son buena prueba de su meticulosidad, y me vería en un auténtico apuro sin su ayuda. Qadim, por el contrario, considera que los seres vivos son curiosidades, cosas que hay que poner en una vitrina de cristal para mostrárselas a los visitantes. Hablando de lo cual, no tengo ni idea de a quién le estará enseñando su zoológico. ¿Acaso existe una camarilla de djinn cuya existencia desconozco y que se regocija con el sufrimiento colectivo de los seres vivos? Lo más probable es que ese despiadado djinn de fuego tan solo esté apresando a esas criaturas para su propia diversión. Los objetos que colecciono tienen relevancia y valor histórico. La colección de Qadim envejecerá y morirá, pero la mía perdurará. Bueno, supongo que eso no es del todo cierto. La colección de Qadim debería envejecer y morir pero, por algún motivo que se me escapa, no lo hace. La esperanza de vida de sus criaturitas parece haber sido alterada, tal vez debido a la extraña naturaleza del tiempo en sus dominios, o tal vez a causa de alguna otra influencia mágica. No tengo ni la más remota idea. Lo que sí sé es que, para sus prisioneros, morir de viejo ya no es la salida que solía ser.