Entramos en la Tumba de los Reyes Primigenios, pero sus defensores fantasmales presentaron una porfiada resistencia. Airados por una profanación reciente, los espíritus de los monarcas elonianos de antaño nos trataron como a vulgares ladrones y tuvimos que abrirnos paso a sangre y fuego a través de las tumbas, hasta que conseguimos convencer a los gobernantes fallecidos hace tiempo de que nos permitiesen cruzar a la Niebla. Ahora que tenemos paso franco hasta los dioses, es hora encontrarlos y obtener las respuestas que tanto deseamos.