Al llegar a Amnoon, me sorprendió gratamente la llegada de Marjory y Taimi. Pero no hubo mucho tiempo para ponernos al día, ya que el Consejo de Amnoon me invitó a ayudar a la ciudad a celebrar la derrota de Balthazar y la restauración de la paz en la región del desierto.
Era una situación incómoda, ya que la muerte de Balthazar reforzó tanto a Kralkatorrik como a Aurene, y nadie sabe qué hará a continuación cualquiera de los potenciados dragones. Amnoon y toda la zona desértica siguen corriendo un gran peligro, así que cuando la concejala jefa Imann me pidió que diera un discurso para conmemorar la ocasión, tuve que tomar difíciles decisiones sobre qué decir y qué no.
Tras mi discurso, hablé con Rytlock, Canach y Kasmeer sobre nuestros planes. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que debemos encontrar a Aurene, y a Kralkatorrik, y echar mano de lo aprendido acerca de los dragones ancianos y el legado de Glint para restaurar la magia en el mundo antes de que una nueva crisis se convierta en una auténtica catástrofe.
Aunque quizá sea ya tarde: mientras hablábamos, los cielos se oscurecieron y el suelo tembló, y el mismísimo Kralkatorrik apareció en el horizonte, marcándolo todo a su paso en su tránsito por el desierto.