Ahora que has despejado los corrimientos del Desfiladero de Hiendeniebla y les has dado una lección a los grawl, el camino que lleva al Priorato de Durmand volverá a ser seguro para los viajeros. Y como ya no hay efigies ni pinturas rupestres, supongo que los grawl nos dejarán en paz durante una temporada. Muchas gracias de parte del Priorato. Sigue así.