La trampa funcionó y el arconte Iberu vino a investigar el presunto "alzamiento de los Lanceros del Sol" que urdí. No se alegró de vernos, ni de que le hubiésemos engañado, y atacó con furia. Lo derrotamos, y luego Kas nos ocultó con una ilusión para que tuviésemos el aspecto de Iberu y su séquito de despertados. Nos infiltramos en el Palacio de Huesos y allí me encontré con el gran visir Utumishi, un asqueroso sicofante que intenta que el reino de Joko siga adelante en ausencia del tirano, y al mariscal de las Sierpes Ekolo, uno de los líderes curtidos en batalla de Joko.
Ekolo estaba ansioso por lanzarse contra Balthazar y, haciéndome pasar por Iberu, avasallé y amenacé a Utumishi hasta que me reveló dónde estaban otros dos mariscales de campo despertados. Luego me reuní con mi equipo y les dije que se dividiesen para averiguar más sobre nuestros objetivos antes de reclutarlos.