¡Saludos, comandante Landon!
He oído que estás buscando a la hija del ministro legado, Demmi. ¡Qué suerte tienes de que la encontrásemos nosotros antes de que sucumbiera a los peligros de la naturaleza! Desgraciadamente, claro está, llevarla hasta nuestro acogedor campamento pirata tuvo un alto precio, pero seguro que un hombre acaudalado como el ministro Caudecus podrá gastar un platino... O cincuenta. Mejor que sean cien. Quién hubiese dicho que una muchacha tan fina pudiera beber tanto ron.
No me cabe duda de que tú y tu amo consideraréis razonable mi propuesta. Además, sin duda es mejor que regresar a casa con una hija muerta, ¿no te parece?
Atentamente,
Capitán Jayne de los Expoliadores